Septiembre llega con libretas, mochilas y uniformes. Pero también con una pregunta que muchos padres prefieren hacer con la calculadora en la mano: ¿cuánto va a costar este regreso a clases?
En Cuba, el curso escolar 2026-2027 comienza este 1 de septiembre, en medio de dificultades energéticas, de transporte y alimentación que ya condicionan la vida cotidiana de las familias.
En Miami, la película es distinta, pero el bolsillo también entra en escena. Las escuelas públicas del condado comenzaron el 13 de agosto y las autoridades han pedido a las familias revisar matrícula, transporte, alimentación y documentación antes del inicio del curso.
Dos escenarios, una misma preocupación: llegar a fin de mes
En la Isla, el problema no es solamente comprar los útiles. Es conseguirlos. Y cuando aparecen, el precio puede convertir una lista escolar en otro dolor de cabeza para la familia.
En Miami, existen mecanismos de alivio. Florida aplicó este año su tradicional exención de impuestos para determinados artículos escolares entre el 20 de julio y el 20 de agosto. Pero ahorrar impuestos no significa que el regreso a clases sea gratis.
Ahí está una realidad que pocas veces aparece en la foto del primer día: detrás de cada niño con mochila nueva hay padres haciendo cuentas, abuelos ayudando, familiares enviando dinero desde otro país o adultos que simplemente están tratando de que a los muchachos no les falte lo básico.
Para la familia cubana migrante, además, el regreso a clases puede convertirse en una operación transnacional: alguien compra en Miami, otra manda dinero desde Europa y otro resuelve desde Cuba. La familia se estira dónde puede.
¿Educación u otra factura que no deja de crecer?
El regreso a clases debería hablar principalmente de oportunidades, aprendizaje y futuro. Sin embargo, para muchas familias empieza hablando de precios.
Y quizás ahí está la conversación que vale la pena tener: ¿cuánto cuesta realmente garantizarle a un niño un comienzo digno de curso? ¿Quién ayuda cuando el salario no alcanza? ¿Hasta dónde puede llegar la solidaridad familiar?
Porque una mochila puede parecer un objeto pequeño. Pero cuando una familia tiene que escoger entre comprarla, pagar una factura o resolver la comida de la semana, deja de ser simplemente una mochila.
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¿Cómo estás viviendo este regreso a clases? ¿Qué es lo que más pesa en tu bolsillo: los útiles, el transporte, la alimentación o la ropa? ¿Cuba y Miami enfrentan problemas diferentes o, en el fondo, las familias están haciendo las mismas cuentas? No olvides dejarnos un like si te sientes identificado con este tema y compartirlo para que otras personas lo conozcan.
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