Cualquier cubano que se precie sabe del peligro de un ciclón y entiende que “mete el pie” cuando menos lo esperas. Hoy les cuento de la Huracán Melissa (sí, le pusieron nombre de mujer porque viene recargada): ya es huracán de categoría cuatro, y ya se dirige con fuerza hacia el oriente de Cuba. Y no es cualquier tormenta: su mirada está puesta también en Jamaica, y podría convertirse en categoría cinco antes de tocar nuestra costa.
Como AKubaa, desde esta ventana comparto mi visión, la de todos aquellos que tienen a Cuba en el corazón y la diáspora extendida por Miami, Hialeah, Tampa, España, México… porque cuando Melissa pase, no sólo se moja la tierra, también se sacude la memoria de un país que ya sabe lo que es resistir.

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¿Qué sabemos hasta ahora?
Según los últimos boletines:
- A las 08:00 h del domingo, el centro del huracán se ubicaba a unos 415 km al sur de Santiago de Cuba y a unos 180 km al sur-sudeste de Kingston, Jamaica.
- Sus vientos máximos sostenidos son de aproximadamente 220 km/h y con rachas aún más fuertes; se intensificó rápidamente en las últimas 12 horas.
- El sistema se desplaza hacia el oeste a unos 7 km/h, pero se espera que dentro de poco gire hacia el norte y noreste.
- Las autoridades cubanas ya alertaron: las bandas externas van a incrementar los nublados, lluvias y vientos en el oriente, y el impacto más fuerte podría llegar en la noche del martes, cuando se espera que el ojo pase por alguna zona de las provincias de Santiago de Cuba o Guantánamo.
- Ya se emitió alerta por marejadas en las aguas al sur de la región oriental. Las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo están en vigilancia especial.
- El Estado Mayor de la Defensa Civil de Cuba declaró la Fase de Alerta para Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas y Camagüey; Ciego de Ávila y Sancti Spíritus quedan en Fase Informativa.
En resumen: no es “un sustito”, es “la cosa seria”. Y en un país que ya carga con la fatiga de los apagones, el agua que no llega, la migración y la diáspora, Melissa aparece como otro capítulo que hay que tomar en serio.

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¿Por qué se intensificó tanto?. El clima y nuestros riesgos.
La historia nos ha enseñado que el Caribe es incubadora de huracanes potentes, pero Melissa tiene un cóctel que la hace especialmente peligrosa:
- Las aguas del centro del Caribe están muy cálidas, lo que le da combustible al huracán para “comerse el mar” y ganar fuerza.
- Se está moviendo muy lentamente, lo que aumenta el tiempo que va a “bombardear” con lluvias y vientos una zona.
- Los modelos pronostican un giro hacia el norte-noreste, lo que la podría llevar directamente al oriente cubano tras pasar por Jamaica.
Para nosotros los cubanos esto no es teoría: cada vez que entra por el sur-oriente lo hace con la ventaja de entrar cuando el sistema desaloja rápido a la zona vulnerada. Pero con esta lentitud y potencia, la combinación puede volverse devastadora.
En la calle, en el batey, en la Finca “del Tío Manolo”, ya se susurra: “Esta Melissa no es como la otra que pasó en 2017, esta viene con trencito”. Y sí: es hora de tomarla en serio.

¿Qué significa para el oriente de Cuba, y qué pasa con la diáspora?.
Para nuestra tierra, para la gente que está allá y la que está acá, esto tiene varios ángulos que no podemos ignorar.
En el oriente de Cuba:
Las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo son las que están bajo mayor vigilancia. Se espera que las bandas externas comiencen a afectar desde este domingo, con lluvia, viento y la posibilidad de marejada. La Fase de Alerta ya está activa: evacuaciones obligatorias en zonas vulnerables, desconectar servicios, asegurar embarcaciones, almacenar agua, cargar dispositivos. Estas rutinas no solo son anuncios en la tele: son parte del pan de cada día cuando se veía la nube negra en el horizonte.
Y para la diáspora cubana:
- Si estás en Miami, Hialeah, Tampa, Madrid, Barcelona, México o donde sea que el ADN cubano landee: tu familia, tus amigos allá te están mirando. Tu llamada, tu mensaje de WhatsApp, tu “¿estás bien?” puede hacer la diferencia.
- Esta tormenta nos conecta: la espera, la tensión, el compartir mapas de trayectorias, el apoyar desde lejos. Y en AKubaa lo tenemos claro: la diáspora no es espectadora, es parte del código de socorro.
- Además –y esto es duro pero real– los huracanes se meten en la memoria colectiva de los cubanos en el exilio. ¿Cuántos nos definimos en Miami como “los que sálvanos del malandrín del huracán” porque dejamos a mamá en La Habana o a tío en Santiago?. Esta vez, Melissa entra en esa narrativa.

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Visión crítica de AKubaa: ¿Estamos preparados?.
Aquí no vengo solo a repetir lo que dicen las alertas; vengo a mirar con lupa la realidad que tenemos:
- Sabemos que la infraestructura en el oriente cubano está muy deteriorada: viviendas vulnerables, sistemas eléctricos frágiles, agua que se corta. Cuando un huracán llega fuerte, el daño que ya está “casi seguro” se vuelve “absolutamente real”.
- Sabemos también que la comunicación oficial es clave, pero no siempre llega con claridad, o llega tarde, o con lagunas. Por eso en AKubaa exigimos un plan de acción comunitario que empiece ya: que cada familia sepa dónde evacuar, que cada vecino tenga un “amigo-testigo” para alertar, que cada barco pesquero en la costa ya esté asegurado.
- Y sabemos que la diáspora muchas veces aporta recursos, remesas, llamadas de atención. Pero debemos también preguntarnos: ¿cuántas veces nos paramos a enseñarles a nuestros seres allá lo que deben hacer frente a un huracán?. No solo “mandar dinero”, sino “mandar plan”.
- Pero la verdad es que cuando entra un huracán potente en oriente de Cuba, el impacto físico es solo parte del trauma. Lo otro es el estado de ánimo colectivo, de los que viven allá y de los que no podemos estar allí. En AKubaa queremos que ese sentimiento sea de acción, no de impotencia.
¿Qué pueden hacer quienes leen esto?
Aquí van algunas recomendaciones claras para estar listos ya:
- Activa los medios de información: sigue las actualizaciones del Centro Nacional de Huracanes (NHC), de la Defensa Civil cubana, y de medios confiables. No esperes a que “ya se ve feo” para moverte.
- Prepara el kit de emergencia: agua potable, alimentos no perecederos, linternas, baterías, celular cargado, documentos personales resguardados.
- Asegura tu vivienda: ventanas, puertas, tejado, árboles cercanos. Y si estás cerca del mar o de ríos, considera evacuar.
- Corta servicios si te lo indican: gas, electricidad, agua. Los cortes pueden prevenir daños mayores.
- Comunícate con tu familia y amigos: si estás en la diáspora, establece un plan de contacto con las personas allá, sabiendo quién hace qué, quién evacua, quién manda mensajes.
- No minimices la tormenta: “solo es viento” ya no es justificativo cuando ves un huracán categoría 4 o categoría 5.
- En nuestra comunidad AKubaa, comparte información: usa redes sociales, comenta, pregunta, alienta a otros a prepararse. Aquí no somos solo lectores: somos comunidad solidaria.
Una visión desde la calle: lo que escucho en el solar
“Mi casa está en Aguadores y ya los techitos están medio sueltos, a ver qué hace Melissa”, me contaba Ana desde Santiago de Cuba. “Aquí no hay tiempo pa’-pausa: si baja el viento, bajamos con sábanas, si sube la marea, salimos pa’-arriba”. Esa voz de la calle es la que más duele cuando uno está lejos.
Y en Hialeah, Mario dice: “Mañana llamo a mi viejo pa’-ver si ya compró agua y dijo que sí, pero que faltan sacos y no hay para los sacos”.
Esa es la España cubana que, aunque lejos de Baracoa, siente el golpe del huracán en cada llamada. Esa es la que nos inspira en AKubaa.
¿Qué ocurre si el ojo de Melissa pasa directamente por Guantánamo o Santiago?.Las marejadas pueden barrer la costa, los vientos arrancar techos, las lluvias inundar casas de mampostería antigua. Y no olvidemos lo que ya tenemos: apagones, combustible escaso, y en muchos casos, vivienda precaria. Este escenario no es de película: está en nuestros boletines de esta mañana.
¿Y luego del huracán… qué sigue?
Porque prepararse es tan importante como saber que la tormenta no termina con el viento. Después de que Melissa pase, viene la reconstrucción y ese es un capítulo clave:
- Restaurar electricidad, agua, comunicaciones. Cuántas veces lo hemos dicho, cuántas veces lo hemos vivido.
- Evaluar daños: en viviendas, carreteras, agricultura. En los campos de caña, en los tabacos, en los pequeños negocios familiares que se sostienen precariamente.
- Apoyar a quien quedó desamparado: vecinos, hermanos, primos, que quizás no tengan reserva para reparar.
- Y en la diáspora: enviar no solo “lo que tengo” sino “la estrategia de qué hacer”. Porque un huracán que entra es también un recordatorio de qué tan frágil es todo.
En este sentido, AKubaa propone que después del evento abramos un foro de solidaridad: “Cuando Melissa pase, ¿cómo ayudamos?”. Compartir ideas, recursos, contactos, agrupaciones. Porque no queremos que esta sea solo la historia de “otro huracán que pasó”. Queremos que sea la historia de cómo nos levantamos unidos, otra vez.
Conclusión
Como cubana, como periodista, como miembro de esta familia AKubaa, les digo: lo que está viniendo es serio. No podemos esperar que la cosa pase de largo. La tormenta Melissa no es solo una curva en el radar: es un llamado a estar despiertos, organizados, conscientes. Es un recordatorio de nuestra vulnerabilidad, sí, pero también de nuestra fuerza.
Así que los invito a hacer dos cosas:
- Prepararse — como si hoy fuera el día.
- Compartir — porque una tormenta no distingue entre el que está en La Habana o en Madrid: nos afecta a todos.
Y aquí viene la pregunta que me gustaría quedara resonando:
¿Qué harás tú para estar listo y ayudar al que quizá no está tan listo cuando el ojo de Melissa se acerque?.

Vive , conoce y disfruta Cuba al estilo A&K.
Únete a la conversación en la web AKubaa, deja tu comentario, comparte tu voz, tu plan, tu miedo, tu esperanza. Juntos vemos qué hacemos con la tormenta que viene. ¿Te sumas a prepararnos?.
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