Hay noticias que uno lee rápido y sigue con el día. Y hay otras que te obligan a detenerte. A pensar. A recordar. La liberación de los primeros presos políticos del 11 de julio de 2021 (11J) es una de esas noticias que, para cualquier cubano —dentro o fuera de la Isla— tiene un peso emocional difícil de explicar. Porque el 11J no fue una protesta cualquiera. Fue el día en que miles de cubanos salieron a la calle a decir algo que llevaba décadas guardado en la garganta: “basta”. Y por eso, cuando ahora el régimen anuncia la excarcelación de 51 presos políticos, muchos celebran… pero otros miran con cautela.


Colorear no es un juego: es desarrollo físico, social y emocional. Cuando un niño colorea, pasa algo que ninguna pantalla puede replicar: Impacto social: invita al diálogo, al compartir, al “mira lo que hice”, al momento en familia. Desarrollo físico: mejora la motricidad fina, la coordinación mano-ojo y fortalece los músculos de los dedos. Beneficio psicológico: reduce ansiedad, mejora la concentración y estimula la creatividad infantil.


Los primeros nombres que salen de prisión

La organización Prisoners Defenders confirmó que ya fueron liberados los primeros ocho prisioneros incluidos en este anuncio mediado por El Vaticano. Entre ellos están:

  • Ibrahim Ariel González Hodelin (26 años) – condenado a 9 años, preso en Mar Verde, Santiago de Cuba.
  • Ariel Pérez Montesino (52 años) – condenado a 10 años, prisión de Guanajay.
  • Juan Pablo Martínez Monterrey (32 años) – condenado a 11 años, Ceiba 5.
  • Ronald García Sánchez (33 años) – condenado a 14 años, Toledo 2, Marianao.
  • Adael Jesús Leivas Díaz (29 años) – condenado a 13 años, Zona 0 del Combinado del Este.
  • Oscar Bárbaro Bravo Cruzata (27 años) – condenado a 13 años, prisión La Lima.
  • José Luis Sánchez Tito (34 años) – condenado a 16 años, Combinado del Este.
  • Roberto Ferrer Gener (52 años) – condenado a 15 años, también en el Combinado del Este.

Todos fueron encarcelados tras participar en las protestas masivas del 11J, las mayores manifestaciones en Cuba en más de seis décadas. Pero aquí está el detalle que cambia la narrativa. Ellos no están realmente libres. Según activistas y organizaciones de derechos humanos, estos hombres salen bajo un régimen de libertad condicional extremadamente restrictivo, algo que muchos describen como un “arresto domiciliario ampliado”. En otras palabras: salieron de la prisión… pero la prisión no ha salido del todo de sus vidas.



La versión oficial vs la lectura del pueblo

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) asegura que esta decisión forma parte de la “práctica habitual del sistema judicial” de revisar condenas, especialmente en momentos de importancia religiosa como la Semana Santa. Pero la oposición tiene otra lectura. El activista José Daniel Ferrer lo dijo sin rodeos desde el exilio:

“Esto es una maniobra para ganarse aplausos. En Cuba hay más de mil presos políticos viviendo condiciones infernales”.

Y cuando uno escucha esas palabras, entiende por qué la noticia genera sentimientos encontrados. Porque para una madre que espera a su hijo en Santiago de Cuba, esto es una bendición. Pero para muchos otros familiares que siguen esperando, la pregunta es inevitable: ¿Por qué solo 51?.


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El comentario que encendió las redes

Como si fuera poco, el nieto de Fidel Castro, Sandro Castro, apareció en redes sociales con un gesto que dejó a muchos con la ceja levantada. En una historia de Instagram mostró un papel con el número 51, lo dobló como un cohete y dijo: “Voy a liberar esto”. Luego añadió: “Ojalá haya muchos más”. En Cuba, donde la política y el sarcasmo suelen caminar juntos, el gesto fue interpretado de muchas maneras: burla, provocación o simple irreverencia. Pero en Miami, Hialeah, Tampa, Madrid o Ciudad de México, donde vive gran parte de la diáspora cubana, la reacción fue otra. Muchos comentarios coincidían en algo parecido a esto:

“No queremos símbolos… queremos libertad real”.



La visión de AKubaa

Desde AKubaa, esta noticia merece dos lecturas al mismo tiempo. Primero: cada preso político que sale de prisión es una victoria humana. Detrás de cada nombre hay una familia, un barrio, una historia rota. Pero segundo: no podemos olvidar el contexto. Porque mientras estos ocho hombres recuperan el aire fuera de la cárcel, cientos de cubanos siguen presos por haber salido a la calle a pedir libertad. Y la historia del 11J todavía no ha terminado.


Hoy Cuba vuelve a hacerse la misma pregunta que resonó en aquellas calles hace casi cinco años. ¿Estamos viendo el comienzo de un cambio… o solo otro capítulo de la misma historia?.

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Author: AKubaa

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