Hoy me tocó escribir con el corazón apretado. Porque detrás de cada número frío que anuncian los reportes oficiales —136 cubanos deportados desde Estados Unidos hacia La Habana en un solo vuelo— hay historias que laten, familias que se quiebran, sueños que se estrellan contra la pista del aeropuerto José Martí. No son cifras sueltas: son hombres y mujeres que, después de arriesgarlo todo, regresan cargando el peso del fracaso y la incertidumbre.

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Y mientras el gobierno de la isla insiste en su mantra de “migración regular, segura y ordenada”, la realidad cubana golpea duro: salarios que no alcanzan, apagones interminables, el dólar volando en el mercado informal, y un pueblo que sigue buscando salida a toda costa.
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Novena operación en lo que va de 2025
Este fue ya el noveno vuelo de deportación en 2025 solo desde Estados Unidos. En total, más de 999 cubanos han sido devueltos este año por Washington, sumando 1140 repatriados si contamos también a los que vienen desde México, Bahamas y otros países de la región.
La escena se repite como un ritual doloroso: la escalerilla del avión, las mochilas plásticas, el silencio de quienes saben que su futuro inmediato será una larga fila frente a oficiales cubanos que los reciben con carpetas en mano. De los 136 repatriados, 125 son hombres y apenas 11 mujeres. Cuatro llegaron ya marcados, entregados directamente a la policía por presuntos delitos cometidos antes de salir.
En Miami, Hialeah y Tampa, las familias siguen las noticias con el corazón en la boca, temiendo escuchar un apellido conocido. Y en España o México, los grupos de WhatsApp hierven de mensajes: “¿Tú sabes si fulano venía en ese vuelo?”
El antecedente que todavía escuece
El vuelo de esta semana revive el eco del anterior, aquel que trajo de vuelta a 161 cubanos, incluyendo a la polémica exjueza Melody González Pedraza. Su nombre pesa porque fue señalada por dictar condenas contra jóvenes del 11J, en juicios sin garantías, con confesiones arrancadas bajo presión.
Su caso reabrió el debate incómodo: ¿qué hacer con los represores que un día se escudan en el poder y al otro piden refugio en Estados Unidos? La diáspora no olvida. En Miami se escuchaba la frase como sentencia: “que se quede allá, que no venga a disfrutar de la libertad que le negó a otros”.
Cuando finalmente confirmaron que había sido deportada tras 484 días en centros de ICE, las redes explotaron. Para unos, un acto de justicia. Para otros, una señal de que la frontera estadounidense no es el refugio que aparenta.
Deportaciones en aumento bajo Trump
Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca en 2025, los vuelos de repatriación han tomado ritmo. No es un invento nuevo: Joe Biden ya había reactivado estas operaciones tras años de suspensión. Pero ahora, con el discurso duro del nuevo presidente, el mensaje es claro: “si llegas ilegal, te vas para atrás”.
En los pasillos de Hialeah o en los parques de Westchester, se siente la tensión. Muchos dicen: “el sueño americano se volvió una ruleta rusa, hoy te dan parole, mañana te montan en un avión de regreso”.
La voz de la calle
Lo que más duele es cómo lo cuenta la gente en la cola del pollo en La Habana, o en los chats familiares entre Cuba y Miami:
- “Mi primo arriesgó la vida en el Darién y lo mandaron de vuelta en menos de un año.”
- “Gastamos miles de dólares para que al final lo devuelvan con una bolsa en la mano.”
- “Aquí no hay futuro, pero allá tampoco nos quieren.”
Esa es la voz del pueblo, el susurro colectivo que AKubaa recoge y amplifica.
Entre la desesperanza y la resistencia
Cuba sigue empujando a sus hijos fuera. No es solo el apagón o el dólar a 400 pesos. Es la sensación de que nada cambia, de que el esfuerzo diario se convierte en pura supervivencia.
Mientras tanto, Estados Unidos cierra puertas y abre selectivamente otras: parole humanitario para algunos, deportación exprés para muchos. Y en medio de esa contradicción, miles de cubanos quedan atrapados en la frontera, en refugios improvisados en México, o en cárceles migratorias donde la espera se mide en meses, no en días.
La visión de AKubaa
En AKubaa lo decimos sin rodeos: esta política de vuelos masivos es una herida abierta que refleja la falta de soluciones reales. Cuba expulsa a su gente con una economía que no aguanta, y Estados Unidos devuelve a quienes arriesgaron todo, sin ofrecer alternativas claras más allá de cuotas limitadas de parole.
La historia no se resuelve con un avión de ida y vuelta. Se resuelve con oportunidades, con libertades, con un país donde la gente no tenga que huir para soñar.
Cierre
Hoy fueron 136 deportados. Mañana, quién sabe cuántos más. Lo cierto es que cada vuelo no solo devuelve cuerpos, sino también sueños truncados y familias partidas.
Y la pregunta que queda flotando, para ustedes que leen en Miami, en Madrid o en La Habana, es esta:
¿Hasta cuándo los cubanos tendremos que elegir entre el desarraigo o la resignación?
Únete al debate en nuestra web y redes sociales. Porque en AKubaa, lo cubano se cuenta como es: con picante, con corazón y con calle.
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