Hoy escribo con un nudo en la garganta. Muere Willie Colón, y no estamos hablando solo de un músico. Estamos hablando de una parte del ADN latino en Nueva York, Miami, Hialeah, Tampa… y también en Centro Habana. La familia confirmó la noticia con un comunicado que duele leer: “Partió en paz, rodeado de su amada familia”. Tenía 75 años. William Anthony Colón Román, nacido en el Sur del Bronx, hijo de puertorriqueños, fue hospitalizado por problemas cardíacos en Nueva York. Y esta vez, el trombón no volvió a sonar.

Yo crecí escuchando historias de mi tío en Miami diciendo que la salsa no era solo música, era “noticia cantada”. Y en esa narrativa, Willie Colón fue protagonista. Revolucionó la salsa como trombonista, compositor y productor. Con Héctor Lavoe creó una de las duplas más legendarias del género. Después, presentó al mundo a Rubén Blades en Metiendo Mano, sembrando discos como Maestra Vida que todavía suenan en cualquier fiesta cubana donde haya arroz congrí y nostalgia. Vendió más de ocho millones de discos. Más de 32 álbumes. Nominaciones al Grammy. Discos de Oro y Platino. Pero su impacto fue más grande que cualquier cifra.



Willie Colón y la salsa como identidad latina

Si usted ha estado en una boda en Hialeah o en una peña en Madrid con cubanos emigrados, sabe de lo que hablo. Cuando suena “Calle Luna, Calle Sol” o “La Murga”, la pista se convierte en bandera. La música latina deja de ser entretenimiento y se vuelve declaración cultural.

Colón entendió algo que muchos artistas no: la salsa era crónica social. Habló de pobreza, desigualdad, barrio. Fue activista, defendió derechos de comunidades latinas en Estados Unidos. Y sí, también generó polémica. En 2016 sorprendió apoyando públicamente a Donald Trump, lo que dividió a seguidores. Algunos lo celebraron; otros lo criticaron con dureza. Pero incluso ahí fue coherente con su personalidad: frontal, incómodo, sin pedir permiso.


Colorear no es un juego: es desarrollo físico, social y emocional. Cuando un niño colorea, pasa algo que ninguna pantalla puede replicar: Impacto social: invita al diálogo, al compartir, al “mira lo que hice”, al momento en familia. Desarrollo físico: mejora la motricidad fina, la coordinación mano-ojo y fortalece los músculos de los dedos. Beneficio psicológico: reduce ansiedad, mejora la concentración y estimula la creatividad infantil.


Entre controversia y legado

En Cuba, la noticia ha corrido como pólvora digital. En grupos de WhatsApp alguien escribió: “Se nos fue un pedazo del barrio”. Otro comentó desde Tampa: “Podías no estar de acuerdo con él, pero no podías ignorarlo”.

Eso resume su legado. No fue un artista plano. Fue una figura compleja, con luces, sombras y convicciones fuertes. Participó en cine y televisión, llevó la salsa a espacios donde antes no entraba y convirtió el trombón en símbolo de resistencia cultural. Deja a su esposa Julia Colón Craig, con quien compartió más de 35 años, y a sus cuatro hijos. Pero también deja algo más grande: una narrativa sonora que acompañó a la diáspora latina durante décadas.

La visión de AKubaa

Desde AKubaa lo digo claro: cuando muere una leyenda como Willie Colón, no se apaga solo un artista, se cierra un capítulo de la historia migrante. La salsa fue —y sigue siendo— la banda sonora de quienes cruzaron fronteras buscando futuro.

Hoy el trombón calla en Nueva York, pero en cualquier solar de La Habana, en un apartamento en Hialeah o en un bar en Ciudad de México, alguien va a subir el volumen. Porque las leyendas no se entierran. Se bailan.

¿Crees que la salsa de hoy mantiene esa fuerza social que tuvo en tiempos de Willie Colón, o se volvió solo entretenimiento? . Te leo en los comentarios y seguimos la conversación en AKubaa.

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Author: AKubaa

por AKubaa

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