Nunca deja de sorprenderme cómo un simple movimiento de manecillas —una hora hacia adelante o hacia atrás puede alterar tanto nuestras rutinas, nuestro humor y hasta el ritmo con que late la ciudad. Este fin de semana, tanto Cuba como Miami vuelven a coincidir en ese curioso ritual de ajustar el tiempo. El domingo 2 de noviembre, a las 12:00 de la madrugada, los relojes deberán atrasarse una hora, marcando oficialmente el inicio del horario de invierno. Sí, se atrasa una hora, y aunque muchos celebran la idea de dormir un poco más, otros ya están calculando cómo afectará esto su jornada, sus turnos de trabajo o la conexión con familiares al otro lado del estrecho.

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Amaneceres más claros, atardeceres más tempranos

Desde que tengo memoria, el cambio de hora en Cuba siempre llega con un aire de contradicción. Por un lado, la ONURE (Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía) asegura que este ajuste busca ahorrar electricidad y aprovechar mejor la luz solar durante las mañanas. Pero del otro, cada cubano siente el impacto de manera diferente.

Las mañanas se vuelven más luminosas, cierto, pero el atardecer cae antes. A eso de las cinco y media, ya el cielo empieza a apagarse, los niños regresan apurados de la escuela y la gente corre a cocinar antes de que llegue otro apagón sorpresa. Y claro, en este país donde cada kilowatt cuenta, el horario de invierno se presenta casi como una estrategia de supervivencia. Pero, ¿de verdad se ahorra energía?.


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La visión crítica: ¿Ahorro o parche?

La versión oficial dice que con este cambio se reduce el consumo eléctrico, sobre todo en los horarios pico. Pero en la práctica, lo que vemos es otra historia. En muchos hogares cubanos, los apagones siguen, los equipos se dañan y la factura de la corriente no baja. Entonces uno se pregunta: ¿no será que el horario se ajusta, pero los problemas siguen en el mismo punto?. Como me comentó hace poco un amigo desde Santa Clara :

“Aquí no importa si atrasan o adelantan el reloj… igual el apagón llega puntual.”

Ese tipo de humor —medio resignado, medio filosófico— refleja lo que piensa mucha gente. En los últimos años, las autoridades han mantenido la medida con la esperanza de mejorar la eficiencia energética, pero en un país donde los transformadores envejecen más rápido que las promesas, el tiempo parece no bastar para arreglarlo todo.


En Miami también se cambia la hora

Mientras tanto, al otro lado del charco, en MiamiHialeah y casi todo Estados Unidos, la historia es similar.
El domingo 2 de noviembre, también se atrasa el reloj una hora, dando inicio al Standard Time (Horario Estándar). Solo que allá el cambio no se siente igual. En los Estados Unidos, el ajuste está ligado al Daylight Saving Time, un sistema que busca aprovechar la luz solar para reducir consumo y mantener cierta sincronía con los ritmos naturales. Pero si hay algo que distingue al cubano en Miami es su adaptación. No importa si el reloj marca una hora menos o más: el cafecito de las 3:00 sigue siendo sagrado, y el dominó de la noche no se negocia.


Cómo afecta a los cubanos dentro y fuera de la isla

En Cuba, el cambio de hora suele ser más que un ajuste técnico: es casi un cambio emocional. Los estudiantes tienen que levantarse cuando el sol apenas asoma, los trabajadores ajustan sus horarios de guagua, y los que dependen del transporte interprovincial o aéreo deben revisar bien los boletos para evitar confusiones. En Miami, el impacto es más psicológico. Para muchos cubanos que viven allá, esta sincronía temporal con la isla es una forma de reconexión simbólica. Por unos meses, las videollamadas, las transmisiones en vivo o las horas de noticias coinciden de nuevo.

“Mi mamá en La Habana y yo en Hialeah, por fin con la misma hora… aunque sigamos en mundos distintos”,
me dijo una seguidora en los comentarios de AKubaa la última vez que hablamos de esto.

Ese tipo de coincidencia, por pequeña que parezca, tiene peso emocional. Es un recordatorio de que, pese a los kilómetros, seguimos marcando el mismo tiempo.


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Lo que debes hacer antes de dormir

La ONURE recomienda atrasar los relojes antes de acostarse el sábado 1 de noviembre, para despertar el domingo ya con el horario nuevo. Y aunque muchos teléfonos y computadoras se ajustan solos, todavía hay relojes de pared, hornos, radios y electrodomésticos que necesitan el toque manual. Si estás en Cuba, revisa también los sistemas eléctricos o equipos automáticos, porque en ocasiones algunos no reconocen el cambio y pueden desajustarse. Y si estás en Miami, el cambio también puede afectar tus alarmas, calendarios y recordatorios. Así que no confíes demasiado en “mi teléfono lo hace solo”. En más de una ocasión, esa frase ha llegado tarde al trabajo.


Una costumbre que divide opiniones

Hay quienes aman el horario de invierno porque les permite amanecer con el sol, desayunar con luz natural y sentirse más activos desde temprano. Otros lo detestan porque el día se acorta demasiado y sienten que la noche cae sin aviso.

En redes sociales, ya comenzaron los memes:

“Se atrasa el reloj, pero los problemas siguen a la misma hora”,
“Otra hora menos para soñar con que el internet sea rápido”,
“Atrasamos el reloj, pero adelantamos el apagón”.

Esa mezcla de humor y crítica social es parte de lo que hace único al cubano: incluso cuando el tiempo cambia, el choteo nunca se atrasa.


Cuba y el Caribe: el mapa del tiempo compartido

Con este cambio, Cuba se sincroniza con la mayoría de los países del Caribe y América Latina que también adoptan el horario invernal. Durante varios meses, el país comparte huso horario con México, República Dominicana, Panamá y Colombia, algo que facilita las comunicaciones y la coordinación internacional.

Pero también hay quienes aprovechan la ocasión para reflexionar sobre la desconexión entre la realidad del tiempo oficial y el tiempo cotidiano. Porque una cosa es atrasar el reloj… y otra muy distinta es sentir que el país sigue detenido en la misma hora hace años.


El tiempo y la energía: una relación cada vez más tensa

En medio de la crisis energética que vive Cuba, el cambio de hora parece una curita sobre una herida profunda. Sí, puede ayudar a aprovechar mejor la luz natural, pero mientras las termoeléctricas sigan fallando y la inversión en energías limpias sea mínima, el ahorro será más simbólico que real.

Cada vez que escucho “ahorro de energía”, pienso en esas noches sin luz en las que la gente se sienta frente a la puerta de su casa, mirando el cielo y esperando que regrese la corriente. Ahí, en medio de la oscuridad, el tiempo se detiene literalmente.


Visión AKubaa: el reloj no solo mide horas, mide país

Desde AKubaa, lo vemos claro: este cambio de hora no solo es una cuestión técnica, sino también un reflejo del modo en que gestionamos la realidad. Mientras en otros países el ajuste del horario responde a eficiencia y sincronización, en Cuba se siente más como una coreografía de resistencia: atrasamos el reloj, pero seguimos adelante. El reloj, en este contexto, se convierte en símbolo. Nos recuerda que, aunque los segundos sigan corriendo, hay cosas que parecen detenidas: los salarios, la infraestructura, la movilidad. Pero también nos recuerda que el tiempo, por más difícil que sea, sigue siendo nuestro.


Opinión del pueblo

En los foros y comentarios, las reacciones son mixtas:

“Lo bueno es que ahora me levanto con luz para ir al trabajo”, dice Maritza desde Santa Clara.
“Sí, pero oscurece tan temprano que parece que el día se acabó a las cinco”, responde Jorge desde Holguín.
“A mí lo que me importa es que el horno se me desconfigure otra vez”, añade entre risas una lectora desde Pinar del Río.

Y desde Miami, otro comenta:

“Aquí también se atrasa el reloj, pero allá en Cuba se atrasa la vida.”

Duro, sí, pero real.


En resumen

  • Cuándo: La madrugada del domingo 2 de noviembre de 2025.
  • Qué hacer: Atrasar una hora el reloj (a las 12:00 am pasa a ser 11:00 pm).
  • Dónde: En Cuba y Miami, entre otros lugares.
  • Por qué: Para aprovechar mejor la luz solar y ahorrar energía.
  • Efectos: Amaneceres más claros, atardeceres más tempranos, y un ajuste en la rutina de millones de personas.

Y tú, ¿qué piensas?

¿Te gusta cuando se atrasa el reloj o preferirías mantener la misma hora todo el año?.¿Cómo sientes ese cambio en tu día a día, en Cuba o desde la diáspora?. Déjalo en los comentarios o en nuestras redes. Queremos leerte, escucharte y debatir contigo.

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Author: AKubaa

por AKubaa

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